(Reproduzco a continuación el artículo que escribí para el diario Ciudad de Alcoy a raíz de una noticia aparecida en este mismo diario)
“El Bloc pide una
disculpa a Italia”, rezaba la noticia de este diario nuestro el pasado 2 de
febrero. En concreto, el Bloc
Nacionalista Valencià solicita “una
disculpa al Gobierno de Italia por los bombardeos sobre Alcoy (…) durante la
Guerra Civil Española”. Iniciativa que responde a una histórica demanda de
la sociedad alcoyana y que, sin duda, merece tramitarse de manera urgente y con
carácter prioritario. Durante los últimos 75 años –que son los que llevan los spaghetti sin disculparse- la ciudad se
ha movido entre el asombro y la indignación para con los gobernantes de la
República de Italia, incapaces de pedir perdón por lo que hicieron los padres
de sus padres durante los años treinta del siglo pasado.
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| El fascista Iulius Caesar, al que aún no hemos perdonado |
Si finalmente los amigos del Bloc Nacionalista, en su particular cruzada contra las injusticias
universales, consiguieran arrancarle
unas disculpas a esos burócratas de Roma, además de reconciliarse con el Lambrusco, podrían dedicar su esfuerzos a
desatascar otros conflictos históricos. Por ejemplo, y al objeto de aprovechar
la misma valija diplomática, exigir disculpas por la invasión de la Península
Ibérica por parte de las huestes fascistas de Julio César y los suyos el 218
antes de Cristo. Mas no fueron los únicos. Las actuales Alemania y Polonia,
origen del pueblo vándalo que invadió Hispania en el 409 después de Cristo,
tampoco han pedido disculpas (aunque pensándolo mejor, quizá no sea el mejor
momentos para hablar estas cosas con la Merkel, tan insensible con nuestros
asuntos). Los suevos, otro de esos pueblos maleducados que entran sin llamar,
eran originarios de la costa del Báltico. Que nos pidan perdón estos ya va a
ser más complicado: habrían de ponerse de acuerdo suecos, finlandeses, rusos,
estonios, letonios, lituanos, polacos, alemanes y daneses. Un lío, sí, pero si
la justicia no entiende de fechas, tampoco de fronteras.
Y como parece que no había más países que invadir, en el 711
nos vuelven a conquistar, esta vez por el sur. Los moros. El Califato Omeya
concretamente, con cuna en La Meca, actual Arabia Saudita. Luego a estos los
reconquistamos nosotros, con lo que no queda muy claro quién tiene que pedir
perdón a quién; una cosa es segura: alguien tiene que pedir perdón a alguien.
Esto funciona así.
Los franchutes nos toman el pelo en 1807 pidiéndonos permiso
para entrar un momento a invadir Portugal y volverse. Pero, para variar, se
quedan. Otra guerra. Ni rastro de disculpas. Lo de siempre.
Una vez reparado el honor y completado el tour internacional
del desagravio, entonces sí, los amigos del Bloc
podrán dedicarse a asuntos menos relevantes, secundarios en estos momentos para
la sociedad alcoyana, como el paro, la economía y demás nimiedades.
Diario Ciudad de Alcoy,
domingo 10 de febrero de 2013
